ESTRUCTURA DE LA MEDIACIÓN
La mediación se considera como un proceso en sí mismo que se enmarca a su vez en un proceso más amplio: la propia historia del conflicto que pretende ayudar a resolver. Por ello, la mediación siempre ha de contextualizarse en el marco del conflicto en el que se utiliza, ya que supondría un error grave que el mediador considerase que el proceso de mediación comienza ex novo. Nunca es así, y conocer las características de las relaciones previas entre las partes y los acontecimientos que se han producido en torno al conflicto supone un factor fundamental, ya que puede condicionar en gran medida el desarrollo y los resultados de la mediación.
Resulta pues, evidente, que cada proceso de mediación es, en cierto modo, único, por lo que cualquier generalización sobre su estructura puede inducir la creencia de que existe un patrón único de actuación, cuando realmente no es así. Por otro lado, los distintos modelos existentes acerca de la mediación implican la posibilidad de estructuraciones distintas. No obstante, resulta posible identificar determinados elementos estructurales que parecen indispensables en todo proceso de mediación, teniendo siempre en cuenta la importancia de ser flexibles y adaptarlos a las características y el desarrollo de cada caso concreto.
FASES DEL PROCESO DE MEDIACIÓN
Las fases esenciales que estructuran el proceso de mediación son las siguientes:
- Premediación: introducción y “contrato” verbal de las partes sobre la participación en la mediación. En ella, las partes reciben del mediador información sobre el proceso y se comprometen libremente a participar. Concretamente, los contenidos que deben transmitirse son los siguientes:
- Explicitar la aceptación de las partes de someterse al proceso (voluntariedad) y de aceptar al mediador.
- Conocer las posibilidades y los límites de la mediación, es decir, ajustar las expectativas de las partes a la capacidad potencial de la técnica para resolver conflictos.
- Garantizar la confidencialidad del proceso.
- Garantizar la libertad de abandonar si se desea.
- Respetar los turnos de palabra.
- Asegurar que todas las partes tendrán las mismas oportunidades de expresar sus puntos de vista, opiniones, etc.
- Recogida y síntesis de la información. Las partes comparten la información respecto al conflicto o problema que les concierne y expresan cómo les afecta o las consecuencias que tiene para ellas, así como el modo en que están viviendo la situación.
- Identificación de los temas nucleares y acuerdo sobre el esquema o guion a seguir. El mediador, con el acuerdo de las partes, establece una división de las partes del problema y el orden a seguir en su análisis y discusión.
- Generación de ideas y opciones sin compromiso en los temas tratados. El mediador facilita la discusión, de manera que se planteen alternativas y aumente la flexibilidad de las partes.
- Negociación para encontrar soluciones razonables u óptimas. Las partes evalúan las alternativas y formulan acuerdos sobre los diversos temas en discusión.
- Recapitulación, acuerdo/s final/es y cierre. El mediador agrupa los acuerdos parciales o el final y redacta el acuerdo, que ha de ser aceptado en sus términos y firmado por las partes, aunque no siempre es estrictamente necesario hacerlo así; puede ser suficiente con un acuerdo y un compromiso verbal. En todo caso, es recomendable realizar un seguimiento acerca del cumplimiento por las partes del acuerdo.
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