“El ciberacoso se trata de un tipo de maltrato entre iguales que ha sido definido como una conducta agresiva e intencional que se repite de forma frecuente en el tiempo mediante el uso, por un individuo o grupo, de dispositivos electrónicos sobre una víctima que no puede defenderse por sí misma fácilmente” (Smith & Al., 2008: 376).
Las redes sociales se han convertido en un lugar donde mantener el anonimato y debido a esta ausencia de identidad, es más fácil cometer delitos. La facilidad de cometer este delito ha aumentado, dado que los jóvenes cuentan con móviles y ordenadores desde edades más tempranas y se desconoce el peligro y la gravedad de las acciones que se pueden cometer con ellos. Cuando este tipo de personas se sienten resguardadas tras un monitor, perciben que son invulnerables y que ostentan una mayor dificultad de ser descubiertos, obviando las consecuencias que les puedan suceder.
¿cómo afecta la ciberdelincuencia a sus víctimas?
El síntoma principal es un descenso en el rendimiento de las personas, dado por una baja implicación en las tareas a realizar y problemas de atención.
A estos problemas se suma la desconfianza que se genera. Se produce un distanciamiento a las personas que se encuentran a su alrededor debido al miedo y a la vergüenza de que se conozca el acoso que sufre. La víctima, al sentirse cohibida y desmotivada, poco a poco tiene pensamientos acerca de no merecer las oportunidades que se le brindan y entra en un bucle de difícil salida.
De este modo las personas con problemas de socialización y de relaciones interpersonales son más vulnerables a sufrir este tipo de delitos.
